Muere Andrés Avelino, el histórico cura obrero de
Pescadores
- Albañil y pescador, creador de
la casa de acogida La Esperanza y protector de los inmigrantes y los
pobres, el sacerdote fue protagonista de los movimientos sociales de los
últimos 50 años en una ciudad que amaba
El padre Andrés
Avelino, el histórico cura obrero de Pescadores
QUINO LÓPEZ21 Septiembre, 2021 - 13:23h
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Ha muerto Andrés Avelino González Pérez, el eterno cura obrero
de Algeciras, el amigo de los trabajadores y de los inmigrantes y, sobre todo,
el alma de una barriada, la de Pescadores, que siempre le
consideró como a un padre porque él la defendió con uñas y dientes.
Ha muerto a los 81 años, tras algunos días enfermo en el hospital
Punta de Europa, y a su legión de amigos (más que amigos, admiradores) le
asaltan decenas de anécdotas, historias de cuando luchaba junto al movimiento
sindical o cuando se lanzaba a los campos a recoger a los inmigrantes perdidos
que llegaban en patera.
"Sé que soy un cura atípico, no sé decir la misa como se
dice normalmente porque para mí no es una carretilla, sino que es una mesa en
la que siempre decimos algo muy bonito. La gente me ayuda, la
hacemos todos. Creo que Jesús nunca dijo la misa en el templo sino entre la
gente y con la gente", explicaba en agosto de 2016 a Europa Sur en una de las pocas entrevistas a las
que accedió en su vida.
"Nunca me he puesto la sotana, ni para decir misa,
pero no porque sea absurdo sino porque me siento uno más, he hecho una opción
que me ha dado la Iglesia, el poder consagrar y hacer
presencia de lo que no es una presencia física sino espiritual",
argumentaba.
Andrés Avelino, frente a la casa de acogida La Esperanza.
El padre Andrés, que en agosto de 2008 recibió la Medalla de La Palma, nació
en Robredo de Sobresierra (Burgos), un pueblecito de Castilla
y León. Su padre fue capitán y comandante de la Guardia Civil, de Burgos, y la
familia, muy religiosa, lo acompañó a Logroño, luego a Galicia, Ponferrada,
León y de ahí a Medina Sidonia. Estudió Humanidades, Filosofía y Teología
en el Seminario Conciliar de San Bartolomé, en Cádiz, y fue ordenado sacerdote
en 1970. En cuanto tuvo la oportunidad se quedó en Algeciras porque era
entonces una zona muy deprimida tras el cierre de la frontera con Gibraltar.
Durante toda su vida sacerdotal fue párroco de San Pedro y San Francisco
Javier. Eso le permitió establecer un vínculo emocional muy fuerte en
Pescadores, donde siempre estuvo entre la gente. Tanto que se desempeñó
como peón de albañil o pescador tras formarse en la Comandancia de Marina,
siempre en Algeciras. 10 años estuvo embarcado.
Tenía una mala salud de hierro. Le operaron de colon, de una hernia y
de una caída. Recibió hace años un tratamiento de quimioterapia. En las
últimas semanas le había detectado una neumonía y una obstrucción intestinal.
Contra eso luchaba ahora cuando ha dejado a su barrio huérfano.
Un día, en una mesa de Eucaristía, alguien dijo que Jesús
también viajaba en las pateras. Él y otras tres personas que tenían
coche empezaron a intentar a ayudar a los inmigrantes, que recogían cuando
deambulaban por las zonas rurales de la comarca. De ahí, a dar cobijo a otras
personas que lo necesitaban solo hubo paso. De ahí nació la casa de acogida La
Esperanza, un emblema de la solidaridad y trabajo
social de la parroquia que permanece cerrada por
el Obispado pese al convenio firmado en 2015 con el Ayuntamiento.
Miguel Alberto Díaz, un histórico del sindicalismo en la comarca, afirma
que la de Andrés Avelino fue "un ejemplo de vida" que convertía al
que estaba con él "en mejor persona. "Lo conocí hace 50 años, estaba
montando el grupo Scout de Pescadores con otros dos curas, Ramón, que
era abogado de Comisiones, y Pere Arana, que fue después presidente
del Puerto. Trabajaba en los barcos de pesca. Estuvo en todas las
movilizaciones de los pescadores. Un día hubo un mitin del Partido
Comunista, él estaba en la puerta para entrar y hubo una represión por
parte de la policía fascista y lo arrastraron de la barba un montón de metros y
le metieron una paliza. Cuando se bloqueó el puerto de Algeciras, era el que
llevaba la comida para los pescadores. Le pusieron policías para vigilarlo
porque tenía inmigrantes ilegales en la parroquia".
Reacciones
El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, también ha
expresado su tristeza por el adiós del cura de Pescadores, del que ha destacado
“su intenso compromiso social, que nunca abandonó y compatibilizó con su
ministerio pastoral". "Se dedicó en cuerpo y alma a ayudar a quienes
más lo necesitaban, no solo en su barrio y su feligresía, sino que se convirtió
en un importante apoyo para quienes llegaban desde otros
países empujados por la necesidad”. “El trabajo con los inmigrantes y la
gestión de la casa de acogida La Esperanza, anexa a la parroquia, centraron su
trabajo, y eso le valió la gratitud de muchos, así como el reconocimiento de la
ciudad", ha explicado.
"Fue un algecireño de adopción, corazón y convicción, por lo que todos
sentimos su marcha, especialmente quienes le conocimos bien y tuvimos la suerte
de participar el 26 de junio de 2018 en la Parroquia de la Santísima
Trinidad en la Eucaristía que sirvió como despedida de su sacerdocio.
Por ello enviamos a sus familiares, amigos y compañeros en el Presbiterio
nuestro abrazo más sentido en estos momentos de tanto dolor”, ha finalizado el
alcalde.
El viceportavoz municipal del PSOE, Fernando Silva, lo ha
calificado como "un buen cristiano y obrero": "Apoyó y ayudó a
muchas personas y causas. Lo notaréis por cuántos somos los que le recordamos
hoy. En pie queda su obra, representada en la memoria de todos nosotros y en
las paredes de su parroquia, incluida la casa de acogida La Esperanza,
cerrada todavía para vergüenza de algunos. Descanse en paz".
En julio de 2016 lo jubilaron como sacerdote,
pero nunca se separó de su barrio. No cobraba pensión como
cura, sino como trabajador. "Acerté en venir a Pescadores", decía.
Descanse en paz, padre Andrés.
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