Iniciamos el blog con una entrada de cada uno de los participantes en el RENACER de Roche. Es la última entrada que aparecía en el antiguo blog de COMPAÑÍA 19. PARA PODER LEER LOS ARTÍCULOS QUE GUARDÉ EN SU DÍA Y QUE ESTÁN SUBIDOS EN LA PRIMERA COLUMNA DE LA DERECHA, debemos copiar el enlace y pegarlo en nuestro navegador. Gracias

martes, 21 de septiembre de 2021

ALGECIRAS

Muere Andrés Avelino, el histórico cura obrero de Pescadores

  • Albañil y pescador, creador de la casa de acogida La Esperanza y protector de los inmigrantes y los pobres, el sacerdote fue protagonista de los movimientos sociales de los últimos 50 años en una ciudad que amaba


El padre Andrés Avelino, el histórico cura obrero de Pescadores

QUINO LÓPEZ21 Septiembre, 2021 - 13:23h

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Ha muerto Andrés Avelino González Pérez, el eterno cura obrero de Algeciras, el amigo de los trabajadores y de los inmigrantes y, sobre todo, el alma de una barriada, la de Pescadores, que siempre le consideró como a un padre porque él la defendió con uñas y dientes. 

Ha muerto a los 81 años, tras algunos días enfermo en el hospital Punta de Europa, y a su legión de amigos (más que amigos, admiradores) le asaltan decenas de anécdotas, historias de cuando luchaba junto al movimiento sindical o cuando se lanzaba a los campos a recoger a los inmigrantes perdidos que llegaban en patera. 

"Sé que soy un cura atípico, no sé decir la misa como se dice normalmente porque para mí no es una carretilla, sino que es una mesa en la que siempre decimos algo muy bonito. La gente me ayuda, la hacemos todos. Creo que Jesús nunca dijo la misa en el templo sino entre la gente y con la gente", explicaba en agosto de 2016 a Europa Sur en una de las pocas entrevistas a las que accedió en su vida

"Nunca me he puesto la sotana, ni para decir misa, pero no porque sea absurdo sino porque me siento uno más, he hecho una opción que me ha dado la Iglesia, el poder consagrar y hacer presencia de lo que no es una presencia física sino espiritual", argumentaba.

Andrés Avelino, frente a la casa de acogida La Esperanza.


El padre Andrés, que en agosto de 2008 recibió la Medalla de La Palma, nació en Robredo de Sobresierra (Burgos), un pueblecito de Castilla y León. Su padre fue capitán y comandante de la Guardia Civil, de Burgos, y la familia, muy religiosa, lo acompañó a Logroño, luego a Galicia, Ponferrada, León y de ahí a Medina Sidonia. Estudió Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario Conciliar de San Bartolomé, en Cádiz, y fue ordenado sacerdote en 1970. En cuanto tuvo la oportunidad se quedó en Algeciras porque era entonces una zona muy deprimida tras el cierre de la frontera con Gibraltar. Durante toda su vida sacerdotal fue párroco de San Pedro y San Francisco Javier. Eso le permitió establecer un vínculo emocional muy fuerte en Pescadores, donde siempre estuvo entre la gente. Tanto que se desempeñó como peón de albañil o pescador tras formarse en la Comandancia de Marina, siempre en Algeciras. 10 años estuvo embarcado. 

Tenía una mala salud de hierro. Le operaron de colon, de una hernia y de una caída. Recibió hace años un  tratamiento de quimioterapia. En las últimas semanas le había detectado una neumonía y una obstrucción intestinal. Contra eso luchaba ahora cuando ha dejado a su barrio huérfano. 

Un día, en una mesa de Eucaristía, alguien dijo que Jesús también viajaba en las pateras.  Él y otras tres personas que tenían coche empezaron a intentar a ayudar a los inmigrantes, que recogían cuando deambulaban por las zonas rurales de la comarca. De ahí, a dar cobijo a otras personas que lo necesitaban solo hubo paso. De ahí nació la casa de acogida La Esperanza, un emblema de la solidaridad y trabajo social de la parroquia que permanece cerrada por el Obispado pese al convenio firmado en 2015 con el Ayuntamiento. 

Andrés Avelino.


Miguel Alberto Díaz, un histórico del sindicalismo en la comarca, afirma que la de Andrés Avelino fue "un ejemplo de vida" que convertía al que estaba con él "en mejor persona. "Lo conocí hace 50 años, estaba montando el grupo Scout de Pescadores con otros dos curas, Ramón, que era abogado de Comisiones, y Pere Arana, que fue después presidente del Puerto. Trabajaba en los barcos de pesca. Estuvo en todas las movilizaciones de los pescadores. Un día hubo un mitin del Partido Comunista, él estaba en la puerta para entrar y hubo una represión por parte de la policía fascista y lo arrastraron de la barba un montón de metros y le metieron una paliza. Cuando se bloqueó el puerto de Algeciras, era el que llevaba la comida para los pescadores. Le pusieron policías para vigilarlo porque tenía inmigrantes ilegales en la parroquia". 

 

Reacciones

El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, también ha expresado su tristeza por el adiós del cura de Pescadores, del que ha destacado “su intenso compromiso social, que nunca abandonó y compatibilizó con su ministerio pastoral". "Se dedicó en cuerpo y alma a ayudar a quienes más lo necesitaban, no solo en su barrio y su feligresía, sino que se convirtió en un importante apoyo para quienes llegaban desde otros países empujados por la necesidad”. “El trabajo con los inmigrantes y la gestión de la casa de acogida La Esperanza, anexa a la parroquia, centraron su trabajo, y eso le valió la gratitud de muchos, así como el reconocimiento de la ciudad", ha explicado.

Andrés Avelino.


"Fue un algecireño de adopción, corazón y convicción, por lo que todos sentimos su marcha, especialmente quienes le conocimos bien y tuvimos la suerte de participar el 26 de junio de 2018 en la Parroquia de la Santísima Trinidad en la Eucaristía que sirvió como despedida de su sacerdocio. Por ello enviamos a sus familiares, amigos y compañeros en el Presbiterio nuestro abrazo más sentido en estos momentos de tanto dolor”, ha finalizado el alcalde.

El viceportavoz municipal del PSOE, Fernando Silva, lo ha calificado como "un buen cristiano y obrero": "Apoyó y ayudó a muchas personas y causas. Lo notaréis por cuántos somos los que le recordamos hoy. En pie queda su obra, representada en la memoria de todos nosotros y en las paredes de su parroquia, incluida la casa de acogida La Esperanza, cerrada todavía para vergüenza de algunos. Descanse en paz".

En julio de 2016 lo jubilaron como sacerdote, pero nunca se separó de su barrio. No cobraba pensión como cura, sino como trabajador. "Acerté en venir a Pescadores", decía. Descanse en paz, padre Andrés.  

domingo, 19 de septiembre de 2021

 MIGUEL GUERRERO



viernes, 28 de diciembre de 2018

UNA DE SEGURA

Tengo que reconocer que no me quita el sueño la situación, bastante delicada al parecer, de las relaciones de una parte importante de los curas gaditanos con su obispo.

Tampoco conozco, ni puñetera gana, al Sr. Zornoza. Pero suelo visitar regularmente  el blog de Juan Cejudo, por lo que estoy más o menos al corriente de sus andanzas, de sus extraños despidos de trabajadores, de sus no renovaciones de contratos de alquiler de locales comerciales donde alguna familia se busca la vida y, sobre todo, de su afición a fiscalizar las finanzas de las parroquias y de su, aparentemente, desmedido apego al vil metal. Es posible que el hombre se auto-justifique pensando aquello de “Humanus sum et…”

 

Éstas son, como diría Rajoy, algunas de las cosillas que andan por ahí, que se comentan y se escriben, aunque tal vez no tengan demasiada importancia para su reverencia; pero que, sin duda, traen por la calle de la amargura a muchos de sus subordinados.  

Nunca se me ha ocurrido comentar ninguno de los escritos que, sobre este tema, han ido apareciendo en Compañía-19, pues, como decía al principio, ni es algo que me preocupe ni creo estar preparado ni documentado para ello.

 

Sin embargo, después de leer las dos últimas entradas de Alberto, me ha llamado especialmente la atención el nombramiento de párrocos, de su total confianza, que no son curas y que, lógicamente, desempeñan todas las funciones, algunas muy delicadas, de los curas como Dios manda. Como dice Alberto, no sé si se trata de un alarde de alguna rara especie de humor o de una serie de situaciones que le podrían servir perfectamente a Santiago Segura para el guión de una de sus películas. En cualquier caso, como mínimo, no deja de ser curioso eso de poner en determinados destinos a curas que no son curas.

 

Se me ocurre preguntarme si los máximos dirigentes del cotarro en España –quiero pensar que sí- tienen noticias de todo esto y, en tal caso, qué hacen al respecto.

¿Es posible que también piensen que son cosillas sin importancia?  

¿Es posible que el Sr. Zornoza tenga valedores de su misma calaña en más altas instancias?  

¿Es posible que, una vez más, se esté poniendo en práctica esa postura tan típica de tratar por todos los medios de ocultar lo evidente?  

¿Es posible que estén tan ocupados despejando balones en los casos de pederastia y abusos que no tengan tiempo para estas minucias?

 

¿Llegan estas cosillas hasta el máximo mandatario?  



Miguel Guerrero

 

Publicado por juanvinuesa a las 21:57 2 comentarios: Enlaces a esta entrada   

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LUIS  VALLECILLO



martes, 20 de febrero de 2018

El felino.

 

Hace tres horas que se ha puesto el sol y la noche se presenta serena. No se oye nada. Ni siquiera las olas golpeando la muralla.

Los pasillos son angostos y enormemente largos, interminables. La mayoría de los sabios duermen. Otros se divierten haciendo juegos de palabras escritas. En esta inmensidad del silencio, en total oscuridad, se oye, lejano, el gemido de un felino. Los sabios no se  callan porque ya guardaban silencio pero sus músculos faciales se tensan en un intento de captar, la orejas tensas, de nuevo aquel lejano gemido.

Como salido de un pozo, el llanto se vuelve a oír esta vez más alto y claro. Cuchicheos por distintos extremos de los eternos pasillos. Puertas que se abren sonando a herrumbre y cabezas que asoman curiosas. ¡Por ahí va! ¡Por ahí va! La algarabía sube de decibelios hasta convertirse en un jaleo. ¡Qué pasa! ¡Tú calla! ¡Cerradle el paso!

De pronto se abre la puerta grande y el más sabio, el superior de los sabios,  aparece por el fondo.

-¿Qué pasa ahí?... ¿Qué es esto?

El pozo vuelve a su rincón y todos los demás desparecen como estrellas fugaces, en un segundo, como sombras del viento. El silencio vuelve a ser brutal, interminable.

El padre se da media vuelta, despacio, y entra de nuevo por su puerta grande.

Silencio….

…..

Miauuuuu

¡Por ahí va, por ahí va!

 

Publicado por luiyi a las 9:55 8 comentarios: Enlaces a esta entrada   

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ANDRÉS BAQUERO



jueves, 29 de marzo de 2018

ENCUENTRO EN ALCALÁ DE HENARES


El pasado día 25 estuve conversando un rato con Alfonso Guerrero. Fue un encuentro muy agradable, recordamos algunas vivencias de hace mucho tiempo aunque al sacarlas "al estrado" parecía que no había pasado tanto tiempo.

La memoria tiene esos gajes lo mismo se te olvida poner la servilleta en la mesa a la hora de almorzar que te acuerdas de la nota que te puso el P. Troya, a mí no me dió clase asi es que no es posible este recuerdo pero sí el P. Castro, Alfonso Guerrero o Juan de La Fuente pero tranquilo que tampoco me acuerdo de sus calificaciones pero si puedo ir al boletín y verlas; no lo haré para evitar trasladarme a un tiempo muy pretérito : perfecto, imperfecto, cada uno que escoja.

Sin más hasta el próximo encuentro que relate en cualquier lugar del mundo siempre que tenga interés para el entrante en el blog que en este caso sí lo tiene.

Y termino como en el anterior para no ser muy original : colorín colorado... esta realidad se ha terminado.

Andrés Baquero



 

 ANTONIO MUÑOZ


miércoles, 11 de julio de 2018

Sobre recuerdos y vivencias. (1) El cachucho

 

Le comentaba a Luis que el Blog me confirmaba la diferencia entre lo que uno recordaba haber vivido en  aquel pasado de hace cincuenta años y la realidad de los hechos  o, al menos, con lo recordado o vivido por otros compañeros. Y no creo que ello se deba a la  nebulosa de los recuerdos cada vez más distante y espesa por los años.  Me sorprendía que situaciones que todos habíamos vivido (al parecer) de forma idéntica, cada uno la recordaba de forma, a veces, bastante distinta. Siempre he creído tener buena memoria, pero me he tenido que cuestionar algunos viejos recuerdos cuando no  coincidían con los de otros amigos.  ¡Y lo peor es que, según nos dicen,  la vida es lo que uno recuerda! …Pues, vaya, ¡como uno recuerde lo que no pasó! ¡Vaya fiasco!

Esto me pasó con una reflexión que evocaba Juan García del Castillo sobre la muerte y vela del cadáver de D. Tomás. A mí me tocó velar el cadáver aquellos días y la verdad había recuerdos muy vivos que no coincidían.  Bueno, aquellos recuerdos de D. Tomás de cuerpo presente… es un tema seguro de memorias y vivencias de todos los que compartimos aquellos momentos. Pienso que ninguno habíamos visto un obispo muerto y, claro, con lo alto que nos parecía cuando se subía al estrado a examinarnos… y ahora lo veíamos tan pequeñito y  a nuestra merced...

Pero así pasa con numerosas anécdotas menores: pongamos por caso, las visitas al P. Jansen, con Leoncio y sus inventos, las apuestas matinales para ver quién engullía la cucaracha de turno (con perdón, si es hora de comer), los partidazos de fútbol, de baloncesto o de frontón con sus líderes, las meditaciones del  Villacastín (Pondera, alma y contempla…) y las más terribles experiencias de ánimas  salidas del purgatorio que visitaban cristianos para atemorizarlos con sus cuerpos destilando gotas de fuego líquido, las visitas al manicomio con Napoleón incluido o al reformatorio… Son tantas las anécdotas, digamos, livianas, en las que contándonosla no coincidimos… y, sin embargo, uno es lo que vivió. ¿Quién era el mejor lector de Robinsón Crusoe, el Viaje de la Kon Tiki o Miguel Strogoff? ¿Aleu, Brajones o Fossati? ¿Y de nuestros profesores? ¡Qué me gustaría tener grabado al P. Barreiro hablando de Kant! o de sus “exempla”, al modo didáctico de la antigua escolástica: cuchara, cuchillo, tenedor: cubierto; fósforo, cerillo, mixto: igual. Y su descripción del “movimiento” que siempre me la ha recordado Maeztu: “Tanslatio huius loci… ¿cuántas anécdotas sabrosas podríamos componer entre todos!

¡Qué pánico entonces al P. Macías! y hoy ¡qué alegría! haber aprendido con él esas sabias reglas nemotécnicas que tanto nos  ayudaron a comprender y a dar clases de latín: “Los verbos de lengua, pensamiento y sentido llevan construcción de infinitivo”.”Los verbos de ruego, mandato y coacción llevan subjuntivo con consecución”. Por favor, si hay alguien que las tenga todas “frescas” o casi todas recopiladas, le agradecería me las recordara. Quizás las tenga Juan Fuentes. Que también nos lo puso difícil con Horacio:  ”O fons  Bandusiae splendidior vitro…cras donaberis haedo”. Al que también agradecemos sus enseñanzas  de latín, preceptiva literaria, métrica y, sobre todo, sus lecturas de Cervantes o de Homero. Como a Velasco sus lecturas de Berceo, de los romances históricos y de Machado (entonces un desconocido).

Cuando nos reunimos algunos compañeros y amigos de aquellos años (no hace menos de cincuenta años) nos acordamos de lo que aprendimos, lo que sufrimos con las Matemáticas (y la pena que nos da hoy por no haber aprovechado más al gran maestro que tuvimos, el P. Troya), del hambre proverbial que a veces pasamos, sobre todo, hasta el año 1965 y de los temas más trascendentes, porque todos no eran asuntos livianos y de poca monta. A mí, con 13 o 14 años no se me olvida la discusión entre los “mayores” sobre qué era más importante la “santidad” o la “sabiduría”. Claro, que ya uno sabía que la disputa “seudoescolástica” tenía su truco, pero ahí estaba. ¿Y lo que me recuerdan algunos compañeros con cierto estupor (por mi parte) sobre los “criterios de repetición de curso”, asunto que yo ignoraba?  Bueno, yo llegué hasta 1968, cuando los filósofos estábamos en Fray Félix y el resto de los mayores en Salamanca.  Ya hacía unos años en el seminario leíamos Triunfo (gracias a Juan A. Pérez Millán) y Cuadernos para el Diálogo (gracias a Tomás Iglesias). A partir de ahí, ya con Carmona de profesor, con Teruel etc… pudimos meternos de lleno en Unamuno (y su agonía del Cristianismo) y, sobre todo, en “Honest to God” del obispo Robinson que nos enfrentó con nuestra  “porca miseria” humana y nos abrió otro camino, totalmente distinto (y personal, pese a quien le pese)  hacia la fe. Pero estas son cuestiones de mayor calado y habrá que tratarlas y digerirlas con mesura y reflexión.  Pues, no digamos nada,cuando en la diáspora, unos se hicieron camareros, otros músicos y otros  universitarios o comunistas ¡Qué escándalo! Todos hijos de una misma Madre, las Santa Iglesia Católica y de unos mismos profesores y superiores que, por lo general, siempre nos siguieron aceptando y demostrándonos su aprecio.

Todos estos son recuerdos y memorias que siento no se hayan suscitado en el BLOG. “Yo pecador…” no me puedo quejar, porque no hice ninguna aportación. Pero como me comprometí con Luis, cada vez que tenga un rato, espero que , al menos dos veces al mes, si a nadie le incordia, suscitaré algún tena del recuerdo y de la memoria colectiva. ¡A ver cómo lo vivimos cada uno!

 El otro día hablaba con Luis del cachucho. Es curioso que no nos poníamos de acuerdo sobre la naturaleza del cachucho, que nos decían que era un besugo ¿Era en verdad un besugo?…Claro, pero cuando uno veía en los mercados el famoso besugo de Navidad, el besugo de la pinta,  aquello no tenía punto de comparación. Después de leer algunos diccionarios y recorrer internet, ya me he percatado que al cachucho, en algunos puntos de la costa de Cádiz, lo llamaban “besugo”, aunque tuviera poco o nada que ver con el de la pinta. Pero tampoco tenía que ver con el besugo que mi madre preparaba en verano asado al carbón y con picadillo de tomate, pimiento y cebolla ¿Qué era entonces el cachucho que nos daban? ¿Sería un besugo degradado? Desde luego, el de San Bartolomé no olía, no sabía como el de casa. Pero lo que más me llama la atención fue su práctica desaparición hacia 1965, cuando llegaron los cambios al seminario.

Recuerdo que el final del cachucho vino de la mano de los cambios generales, entre ellos los alimentarios, que incluían nuevo servicio de cocina y nuevos platos más elaborados y mejor presentados,  como el del huevo duro en dos mitades a bandas roja y gualda (tomate y mayonesa). Unos achacaban los cambios al concilio, otros al obispo  Añoveros y otros al nuevo rector el P. Metola. Yo pienso también que fue el P. Metola el que cambió los hábitos alimenticios y enriqueció nuestro paladar y nuestros estómagos con sus campañas económicas a favor del seminario. Y creo que a él se le debió la definitiva extinción del cachucho y la sustitución por la pijota, hecha un ovillo, mordiéndose la cola. Bueno, ya antes nos habían puesto alguna que otra pijota, pero la sustitución radical del cachucho por la pijota creo que vino después de la muerte de D. Tomás. ¿O fuimos tan voraces que extinguimos la especie?

 Yo, al menos, no veo cachuchos en ningún mercado, al menos los similares a los que nos ponían en la mesa casi a diario en los años sesenta. ¿O es que ahora uno es más pudiente y tiene visión selectiva en el mercado y se me borra la esquina del cachucho? Bueno, la verdad es que hace años también se me borró la esquina, si la hay, del mero.  

De verdad ¿pudimos acabar nosotros con la especie?

  

 

 

Bueno, otro día, como le prometí a Luis, entraré en el BLOG para seguir indagando sobre el misterio de nuestras memorias y vivencias. Sólo deciros que consultaré con nuestra amiga Mª Paz Martín, la mujer de nuestro querido amigo Manolo Torres (me resulta difícil nombrarla viuda), pues es, además de una de las mejore botánicas españolas, una gran especialista en ictiofauna. Seguro que nos aclara la familia a la que pertenece el cachucho y su nombre científico y, sobre todo, si existen muchos o se consumieron en San Bartolomé.

 

Antonio Muñoz Rodríguez

 

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