Iniciamos el blog con una entrada de cada uno de los participantes en el RENACER de Roche. Es la última entrada que aparecía en el antiguo blog de COMPAÑÍA 19. PARA PODER LEER LOS ARTÍCULOS QUE GUARDÉ EN SU DÍA Y QUE ESTÁN SUBIDOS EN LA PRIMERA COLUMNA DE LA DERECHA, debemos copiar el enlace y pegarlo en nuestro navegador. Gracias

martes, 14 de diciembre de 2021

 Como le prometí a Miguel, voy a mandar algunos artículos a renacenroche ahora que hemos terminado la siembra de arbolitos en Palmones con los niños del colegio Guadalupe. Cuando os canséis, avisadme y paro.

Resulta que el jueves me quedé sin televisión y sin internet y  lo aproveché para hurgar en las entrañas del ordenador. Me he encontrado cosas que me han sorprendido incluso a mí que fui quien las guardó.

Entre ellas figura una carpeta titulada “Artículos en proceso”. Eran articulitos que estaban en proceso para aparecer antaño en Compañía19 pero que por olvido, desidia o poco interés no los publiqué. Incluso es posible que algunos fueran publicados pero no lo recuerdo.

Así que ahí va el primero cuya fecha de creación no recuerdo:

Nunca es tarde.

Lo bueno de la vida es que la puedes empezar de nuevo cada vez que quieras.

Desde hace algún tiempo, por ejemplo, estoy intentando aprender a manejarme en el maravilloso mundo de lo doméstico.

1.- LA COCINA.

No se me da nada mal. He reivindicado mi puesto como pinche primero en la cocina de casa. La señora es la restauradora. Y digo que no se me da mal porque cumplo con casi todos los encargos. Para lo que no sirvo es para pelar tomates. Es un trabajo tremendamente difícil y delicado además de asqueroso. Se te despachurra el tomate en las manos y todo eso. Pero en lo que triunfo es en pelar los huevos duros, abrir las latas de atún, las latas de cerveza y en freír patatas, pero en esto la señora me regaña porque dice que gasto mucho aceite. Me gusta que las patatas naden en aceite porque es como se hacen mejor. Ella parece que en vez de freírlas las pone a la plancha y se queman por un lado y quedan crudas por el otro pero las mías se hacen por parejo y eso lo aprendí yo viendo al churrero de mi calle.

También he aprendido a echar en las manos de la restauradora el pan rallado cuando hace la masa de las albóndigas. No hay que echar muy poco porque las albóndigas se desbaratarían, ni tampoco mucho porque entonces se ponen duras. Es un equilibrio sutil. Estas delicatesen no las entiendo muy bien, pero me consuela pensar que más merito tiene hacer bien una cosa que no entiendes.

Luiyi

1 comentario:

  1. HOY, 15, ME HE SENTADO EMN EL ORDENATA DESPUÉS DE UNA SEMANA.
    IBA A PUBLICAR TU "NUNCA ES TARDE", pero sí, he llegado tarde.
    Un abrazo

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