Como le prometí a Miguel, voy a mandar algunos artículos a renacenroche ahora que hemos terminado la siembra de arbolitos en Palmones con los niños del colegio Guadalupe. Cuando os canséis, avisadme y paro.
Resulta que el jueves me
quedé sin televisión y sin internet y lo
aproveché para hurgar en las entrañas del ordenador. Me he encontrado cosas que
me han sorprendido incluso a mí que fui quien las guardó.
Entre ellas figura una
carpeta titulada “Artículos en proceso”. Eran articulitos que estaban en
proceso para aparecer antaño en Compañía19 pero que por olvido, desidia o poco
interés no los publiqué. Incluso es posible que algunos fueran publicados pero
no lo recuerdo.
Así que ahí va el primero
cuya fecha de creación no recuerdo:
Nunca
es tarde.
Lo bueno de la vida es que la puedes empezar de nuevo
cada vez que quieras.
Desde hace algún tiempo, por ejemplo, estoy intentando
aprender a manejarme en el maravilloso mundo de lo doméstico.
1.- LA COCINA.
No se me da nada mal. He reivindicado mi puesto como
pinche primero en la cocina de casa. La señora es la restauradora. Y digo que
no se me da mal porque cumplo con casi todos los encargos. Para lo que no sirvo
es para pelar tomates. Es un trabajo tremendamente difícil y delicado además de
asqueroso. Se te despachurra el tomate en las manos y todo eso. Pero en lo que
triunfo es en pelar los huevos duros, abrir las latas de atún, las latas de
cerveza y en freír patatas, pero en esto la señora me regaña porque dice que gasto
mucho aceite. Me gusta que las patatas naden en aceite porque es como se hacen
mejor. Ella parece que en vez de freírlas las pone a la plancha y se queman por
un lado y quedan crudas por el otro pero las mías se hacen por parejo y eso lo
aprendí yo viendo al churrero de mi calle.
También he aprendido a echar en las manos de la
restauradora el pan rallado cuando hace la masa de las albóndigas. No hay que
echar muy poco porque las albóndigas se desbaratarían, ni tampoco mucho porque
entonces se ponen duras. Es un equilibrio sutil. Estas delicatesen no las
entiendo muy bien, pero me consuela pensar que más merito tiene hacer bien una
cosa que no entiendes.
Luiyi
HOY, 15, ME HE SENTADO EMN EL ORDENATA DESPUÉS DE UNA SEMANA.
ResponderEliminarIBA A PUBLICAR TU "NUNCA ES TARDE", pero sí, he llegado tarde.
Un abrazo