LA REVORVIURA
DE LA ESQUINA

Ha muerto en
la liturgia del santo rey David, José Tomás Tocino. En 1959 siendo
vicepresidente de la JOC nacional estuve encargado de crear estructuras
militantes en las ocho provincias andaluzas.
Visitaba con frecuencia La Línea donde había equipos militantes en
Puente Mayorga, con Antonio Alcedo, en La Colonia, con Diego Sánchez, y en
Santiago con el padre Morgana. El coadjutor de Santiago era José Tomas y la
parroquia estaba instalada en una semiderruida escuela nacional en La Banqueta
cerca del cine Trimopi. Los curas almorzaban en la casa del padre Junco, cura
de la Inmaculada. Solía ir con José Tomas andando y oyéndole contar sucedidos
tronchantes de su convivencia con las gentes del Conchal y del Castillo de
España y de su vida con el padre Mougán al que las mujeres que habrán precedido
a José Tomas en el Reino De Dios y que recibían a la VI Flota en la calle
Gibraltar le bautizaron como “el padre cinco metros” por las distancias a las
que les indicaba mantenerse cuando iban a la sacristía para algún pedimento. La
anécdota que recuerdo con toda nitidez: salía a llevar el viatico a un
moribundo de las barracas del Conchal un día de levante en agosto, con el
roquete y la estola al brazo y la píxide oculta en la dota pero apreciándose la
cadenilla dorada. Cuando el padre Mougán lo vio salir le hizo un gesto para que
volviese y le dijo: “Esta mandado llevar al Señor con el roquete y la estola
revistiéndote y con el manteo
embozado y la canoa en la mano. Entra y viste a
modo”. Así lo hizo y me contó. Estoy seguro de que El Eterno habrá tenido muy
en cuenta las opiniones de las acogedoras féminas de la calle Gibraltar a las
que tanto ayudaron los curas De Santiago y el cumplimento del ritual para
portar el viatico. Después de muchos años, hace seis o siete, llevé por encargo
suyo, como abogado, un asunto civil de su interés y almorzando le recordé
aquella historia, nos reímos y me dijo “eso está a la revorviura de la esquina’
en perfecto dialecto del Conchal. He rezado el responso - en latín por supuesto
- esta madrugada con el cariño y humor que nos hemos concedido entrambos en
este mundo.
Alberto Revuelta
Amigo Alberto, es agradable verte aparecer por estos lares aunque, tal vez por casualidad, las dos veces que, hasta ahora, has aparecido ha sido para informar sobre temas luctuosos.
ResponderEliminarEspero y deseo que la próxima vez que aparezcas sea con temas diferentes.
No sabía que José Tomás Tocino había estado de Coadjutor en Santiago. Al único Coadjutor que recuerdo es a Dámaso, con el que, en aquellos tiempos, tuve una excelente relación de buenos amiguetes.
Y ahora una pequeña aclaración sin importancia. El cine que había cerca de la parroquia de Santiago, a donde acudí en más de una ocasión para ver alguna de las películas que se podían ver en aquellos tiempos, no era Trimopi, sino Trimope. Exactamente "Trimope Cinema".
Un abrazo.
Miguel Guerrero