REBELDE
En la muerte
de Gabriel Delgado digo que ha sido un hombre, y un hombre de Iglesia, que ha
pronunciado muchos años un NO concreto, callado, eficiente a su causa. Un NO a
dejar su lugar en Cádiz. Un NO a considerar la ayuda a migrantes un escalón de
ascenso en la jerarquía eclesiástica, en la vida política, en la presencia
social en favor de variadas relaciones. Desde mi posición de abogado
voluntario en la Red de Apoyo a Refugiados y en el Comité Rene Cassin he tenido
suficientes ocasiones y tiempo para apreciar su NO a las llamadas a abandonar
su lugar y a colaborar con él en lograr su propósito favorable a la dignidad de
migrantes y extranjeros. La enfermedad mortal lo ha encontrado en primera
posición de saludo, como en la milicia. “No sabremos nada mientras no
sepamos si tenemos derecho a matar al otro o de consentir que alguien lo mate”.
Afirmación de Camus que sabía de extranjeros y de migrantes. Gabriel si
supo contestar a esos dilemas. “¿Quién es el hombre rebelde?”, se
interrogaba Camus. Es un hombre que dice no. Delgado lo fue. Pero
aquí falta algo suyo. Falta Amós, Así dice el Señor ¡buscadme y
viviréis”.
Alberto Revuelta
Amigo Alberto, es un gustazo verte aparecer por aquí. Espero que continúes apareciendo de vez en cuando porque tienes muchas cosas que contar.
ResponderEliminarMe ha sorprendido lo de la muerte de Gabriel Delgado. Supongo que es una cosa reciente, pues en la reunión que tuvimos en Roche hace dos meses nadie dijo nada.
En el Seminario, normalmente, nos relacionábamos con los compañeros de curso. Pero, en mi caso, tuve buen rollo con algunos, pocos, de otros cursos. Uno d ellos fue Gabriel Delgado (creo que dos cursos superior).
Así es la vida.
Miguel Guerrero